Los sensores vivos que se “encienden” al detectar virus y toxinas en la piel

Un grupo de investigadores estadounidenses han desarrollado un parche y un guante impregnados con un hidrogel con células vivas que reaccionan ante la presencia de determinados productos químicos y toxinas.

Tecnología, células y luz para detectar y prevenir enfermedades. Es lo que propone un grupo de ingenieros y biólogos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos para que, si su proyecto sigue adelante, en el futuro un médico pueda detectar la presencia de un virus en la piel o localizar una herida infectada en un paciente, simplemente usando un vendaje especial o explorándole con un guante que, al entrar en contacto con ciertas toxinas, se ilumine de forma natural.

Los sensores no están compuestos por chips ni fibras ópticas, sino por células vivas que se iluminan al encontrar en contacto con determinados agentes químicos

La gran baza de este invento, sin embargo, es que estos futuribles sensores para detectar enfermedades no están compuestos de chips ni fibras ópticas, sino de células vivas, como las que forman parte del organismo del ser humano, que se iluminan al encontrar en contacto con determinados agentes químicos.

Como explica el principal desarrollador del proyecto, Xuanhe Zhao, el primer paso ha sido crear uno hidrogel compuesto por un 95% de agua que está unido a una capa de caucho poroso que deja entrar oxígeno. A continuación, al material se le inyecta una cepa, en este caso, de células de E. coli, genéticamente programadas para reaccionar cuando entra en contacto con los productos químicos. De esta forma, la reacción provoca que las células brillen, marcando la presencia de estas sustancias.

Aunque, de momento, estos sensores vivos han sido incluidos en materiales como un guante o un vendaje, los desarrolladores consideran que se podrían usar en otro tipo de materiales. Además, el hidrogel puede adaptarse para detectar otros productos químicos y contaminantes, permitiendo usos que podrían ir desde la investigación en la ciencia forense, hasta la vigilancia de la contaminación o los diagnósticos médicos relacionados con la piel.

“Estamos demostrando el potencial de los materiales y dispositivos vivos”, señala Timothy Lu, otro de los principales autores del proyecto, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

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